LA ODISEA: LLEGAR A SER TENISTA PROFESIONAL EN CHILE

Por Archie Morales


Primero debo partir diciendo, que creo y defiendo a raja tabla la libertad de expresión y opinión, ergo creo que todos tenemos el derecho de decir lo que queramos y expresar libremente nuestros puntos de vista (dentro de ciertos límites). Como consecuencia de lo anterior, encuentro súper legítimo que alguien exprese o diga que no le gusta un determinado jugador, sea cual sea la razón, siempre y cuando dicha manifestación se haga dentro del marco del RESPETO, el que muchas veces se le falta INJUSTAMENTE a una profesión a la cual le tengo mucho cariño y admiración, la de ser TENISTA.





A lo largo de los años, han sido infinitas las veces que he escuchado y leído comentarios súper despectivos hacia tenistas profesionales y juniors (sobre todo hacia nacionales cuando pierden) que luchan cada día para abrirse un lugar en el circuito grande y cumplir sus sueños, son frecuentes y generalizadas frases del tipo: “este weón es un muerto”, “este weón malo no le gana a nadie”. Son tan frecuentes estos tipos de comentarios, que me atrevería a decir que forman parte de nuestro acervo cultural deportivo (yo también lo he hecho algunas veces, no me lavo las manos, soy parte del problema).


Y ante esto, no puedo quedarme callado. ¿Por qué?


No me gusta entrar en aspectos de mi vida personal, pero puedo decir que conocí de cerca el MUNDO del tenis, jugué el extinto sistema de torneos clasificatorios nacionales y años después el circuito nacional de menores (con un paso infructuoso en ambos por cierto).


Lo que puedo decir del MUNDO del tenis y la vida del tenista, es que es MUY DURA, en todos los aspectos. De partida es un deporte muy caro: hay que costear un entrenador, vestimenta, raquetas, encordados, derecho a ránking nacional, inscripción de torneos, pasajes, estadía y muchas otras cosas. En Chile en promedio hay que contar con unas 600 lucas al mes para subsistir como tenista en la etapa de JUVENIL, cifra que es bastante alta si consideramos que el apoyo privado y estatal es casi nulo, casi todo sale del bolsillo de los padres del joven tenista. Seamos honestos en Chile no hay programas deportivos serios e integrales que apunten a la detección de talento, desarrollo y financiamiento de los deportistas.


He visto durante el tiempo a cabros muy talentosos quedándose en el camino por falta de apoyo y recursos. Amigos que jugaban y les iba bien en los torneos incluso nacionales, muchas veces andaban haciendo la plata para encordar la raqueta (cortar cuerda es cosa de cada día) o juntando plata para poder ir a jugar un torneo a otra ciudad, chicos con talento que tarde o temprano, abandonaban sus sueños de niñez y emprendían otros caminos.

En Australia por otro lado la realidad es diametralmente opuesta, al año se invierten en tenistas jóvenes unos 100 millones de pesos, dinero que sale de las federaciones o empresas privadas, viajan todo el año a todas partes con entrenadores, preparadores físicos, psicólogos, nutricionistas, en fin con equipos multidisciplinarios.


Esa es en parte la respuesta a la pregunta, de por qué otros países tienen muchos tenistas y Chile NO.

Y ustedes amigos ¿creen que tener talento y apoyo financiero te asegura ser un tenista profesional exitoso?

La respuesta es NO.


Aproximadamente son 20.000 los tenistas que recorren cada año cada rincón del mundo en busca de su primer punto ATP, y tan sólo el 8% de estos 20.000, lo consigue. Si lo miramos fríamente, ser TOP 100 casi es un milagro y un logro descomunal de esfuerzo personal y familiar.

Michael Bane, es un matemático y estadista australiano, que hizo un estudio sobre los aspectos económicos de la carrera de un tenista, tomando como base a 8800 jugadores que probaron suerte en torneos Futuros, Challenger y ATPs durante dos años.


Algunas de las conclusiones a las que llegó con este estudio, son las siguientes:

• Sólo el 1,8 % de los tenistas tuvieron ganancias en torneos.

• El 45 % no ganó premio alguno.

• El 1% de los tenistas top se quedan con el 99% de los premios.

• Los jugadores que lograron sobrevivir en gastos fueron los que se ubicaron en el top 160. El resto quedaba en negativo a fin de mes.

• El 95% no pudo recuperar el gasto anual de 100 millones de pesos de inversión en sus carreras (eso es lo que un tenista debe invertir al año en entrenadores, preparación, indumentaria y otros, si quiere lograr dar el salto).

• Los tenistas que rondan el puesto 200, pueden arreglárselas al año con un monto que va de los 40 mil a 60 mil dólares. Lo que conlleva muchas veces a viajar sin entrenador, costeárselo entre varios tenistas (lo comparten), u ofrecerle (al entrenador) los premios de los torneos en parte de pago por sus servicios; lo que conlleva también a recurrir a otras actividades como jugar Interclubes, encordar raquetas u otras menos lícitas.


Como se puede apreciar, la vida del TENISTA es DURÍSIMA, desde la difícil etapa de juniors hasta el ansiado y pedregoso profesionalismo. Ante esto, lo mínimo que le podemos dar como aficionados, es un poco de RESPETO hacia los jugadores y sus familias, que emprenden la cuasi heroica empresa de llegar a ser un profesional de este hermoso deporte.

Un aplauso y mi admiración para todos aquellos ex jugadores o jugadores (juniors y profesionales), que persiguieron alguna vez o persiguen aún, contra viento y marea, el SUEÑO de ser TENISTA.


“PORQUE MUCHOS SON LOS LLAMADOS, PERO POCOS LOS ESCOGIDOS”.


Por Archie Morales

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