El "Factor Kyrgios"¿Libertad de Expresión? ¿Declaración de Principios?

Por Rodrigo Sánchez

Alguna vez escuché la frase: "La sinceridad malentendida", cuando irrumpe alguien (independiente del ámbito, campo de acción, razón o circunstancia) con afanes de decir las cosas de frente, sin filtro ni contemplaciones. Algunos con el propósito de decir verdades, otros con el fin de transparentar situaciones o simplemente enfrentar injusticias. Me sucedió alguna vez en el ejercicio del periodismo y el principio de informar "sin omisiones", bajo el precepto de la contingencia, veracidad y la ética profesional. Sin embargo, es la objetividad dentro de la subjetividad propia. 


Muchas veces pude apreciar que las personas sin filtro no saben inhibir sus sentimientos, pensamientos o emociones. Por eso, al ver el patrón de conducta de Nick Kyrgios, a priori pensamos en un perfil de persona que dice lo primero que le viene a la cabeza, sin contemplar las consecuencias. Sucede que frecuentemente se escuda en su sinceridad incorruptible, pero ¡cuidado! No se debe confundir la verdad con los juicios de valor.

Hemos sido testigos de diversas manifestaciones de Nick Kyrgios..."ser o no ser"; "decir o no decir". La frontalidad es una característica muchas veces alabada, en otras ocasiones privoca el efecto boomerang. ¿Es sinónimo de ser transparente, el hablar de forma compulsiva y sin filtro? Recordemos sólo algunos de sus dichos: "La ATP es bastante corrupta"; "Djokovic tiene una obsesión sobre ser querido. Lo desea tanto, llega a un punto que me resulta insoportable"; "Si Rafa (Nadal) juega así de rápido, me retiro del tenis"; "No sé cómo gané esa semana (Acapulco). Salí de fiesta todos los días y me acosté a las cuatro y media de la mañana cada noche"; "Seamos honestos, Tsitsipas y Zverev se odian entre ellos", entre muchas otras frases que nos llevan a los sentimientos encontrados: La "cuña" para el periodista y las portadas, o el repudio de los pares. 

Precisamente el último dicho (coincidentemente) fue hacia Alexander Zverev luego de ser descubierto en una fiesta del polémico torneo Adria Tour, realizado en Serbia y Croacia, que no tuvo protocolos sanitarios y donde terminaron contagiándose, entre otros, Novak Djokovic. El germano quedó en el ojo de la tormenta al mostrarse en una reunión con decenas de personas cuando había prometido que estaría aislado durante 14 días al haber dado negativo su control de Covid-19. Por este hecho, el australiano una vez más quedó en la línea de fuego de los comentarios a través de Twitter:

"Me despierto y veo más cosas controvertidas que están pasando a lo largo del mundo: Una que me llamó la atención fue ver a Sasha Zverev de nuevo, ¡de nuevo! ¡De nuevo! ¿Qué tan egoísta puedes ser? Si tienes la audacia de publicar un maldito tuit, el cual hiciste que escribiera tu manager, diciendo que vas a aislarte por 14 días y disculpándote con el público en general sobre poner la salud en riesgo, por lo menos ten la audacia que quedarte adentro 14 días. Quedate con tu maldita novia 14 días, ¡mi Dios! Me molesta, este mundo del tenis me molesta. En serio, ¿qué egoísta puedes ser?". Precepto, las personas sin filtro no pasan sus palabras por el tamiz de la reflexión. Sueltan su verdad y luego ya observan el alcance de sus consecuencias. Si dañan a otros, se escudan en el que consideran su principal virtud: decir la verdad siempre.


Ahora bien, cualquier hipótesis de irresponsabilidad de parte del australiano, se diluye al leer la respuesta de quien asumió la defensa de Zverev: “¡No me gustan las ratas! Cualquiera que ataque a otro deportista no es mi amigo. Mírate en el espejo y piensa si eres mejor que nosotros”, tuiteó Boris Becker.

Esto llevó a un fuerte debate por el medio simple, aquel que muchos utilizan para decir las cosas que no son capaces de graficar en un cara a cara, de manera impersonal: La crítica (destructiva) en redes sociales como signo de discapacidad moral y aquí surge otra interrogante: ¿Por qué en redes sociales nos sentimos con el derecho de criticar abiertamente? En algunos casos es simpleza, inmediatez, anonimato en ciertas situaciones, sin embargo, es la forma de expresión actual, más aún en época de Covid - 19 donde es inviable lo presencial.

Volvemos al principio de veracidad: Kyrgios se apega desde el hecho del sentido común de una pandemia global, "si alguien es tan estúpido como Alex (Zverev) para hacer lo que hizo, lo denunciaré. Simple”, señaló. El australiano lo pregunta...“¿Rata, por denunciar a alguien?". Pero no se detuvieron allí… Kyrgios continuó tuiteando: “Boris Becker es más tarado de lo que pensaba. Si bien puede volear, no es la persona más inteligente del mundo al parecer”. Desde la perspectiva de la asertividad como estrategia de comunicación basada en decir las cosas sin agredir ni someter la voluntad del otro, defendiendo los propios deseos y opiniones, se rompe el código y se cae única y exclusivamente en decir lo que realmente se piensa, dándose a valer sin importar el calificativo, manifestando las propias convicciones y defendiendo los propios derechos. Becker buscó a su manera llevar la asertividad a una forma de expresión consciente, directa y equilibrada, pero se dejó llevar por las emociones: Atacó al actual 40 del mundo por su desempeño en la cancha: “Me gustaría ver a Nick Kyrgios realizando su potencial y ganar un Grand Slam. Sería un gran modelo a seguir para la juventud del mundo hablando de los problemas de igualdad, raza y orígenes. Hazte hombre y ve por ello”.  El error en este tipo de situaciones, es querer tener siempre la última palabra. La persona sin filtro si no está conforme, manifiesta su discordancia y trata de que todos se pongan de su lado. Suelen dominar la manipulación. El "Factor" Kyrgios. De hecho ya el australiano había realizado juicios de valor respecto a la realización del US Open y apuntó ni más ni menos que al Big 3. "¿Crees que se debe seguir adelante con el US Open?", les preguntaba Kyrgios a Nadal, Federer y Djokovic en un tuit que les citaba. En otra publicación se extendió más: "La ATP está tratando de que se juegue. Es egoísta con todo lo que sucede en este momento. Obviamente el coronavirus, pero también con los disturbios. Juntos debemos superar estos desafíos antes de que el tenis regrese en mi opinión", escribió.

¿Hablar y después pensar? ¿Libertad de Expresión? ¿Declaración de Principios? ¿Protección del Secreto de Camarín? ¿Cuál es el camino correcto según tu opinión?

En lo personal, creo que la base de toda relación personal duradera es la sinceridad. Ser honestos implica decir lo que se piensa, dependiendo del contexto adecuado. Existen dos maneras de decir lo mismo, una puede herir sensibilidades y la otra llevarnos por el honesto, idealista y genuino camino de la verdad.

210 vistas